jueves, 7 de septiembre de 2017

Al lector/a de la revista Aztarna




Al lector/a de la revista Aztarna
Poco ha de dos meses que salió el número 48 de esta revista y sin ahorrar en parabienes por su existencia, perseverancia y constancia, lo que no es baladí en el mundo de la cultura, escrita con letra grande y también pequeña, quiero detenerme en la editorial que abre la misma.
Dicha editorial me ha dejado un tanto confuso o más bien perplejo y me atrevería a constatar que la veo, sino extemporánea, sí falta de argumentación para validar lo que dice.
La misma sale (o quiere salir) al paso de una queja o escrito de un lector (¿queja hipotética?, diríamos, pues no se dan más referencias) que ha dirigido a la revista (quizás al que parece que la lleva con mano cerrada, un tanto autoritaria).
La editorial despotrica ante el malestar u opinión contraria que le ha producido a alguien (reitero lo de “a alguien”, pues nada sabemos) la aparición de algún artículo o contenido del mismo en dicha revista.
Pero lo realmente grave es la falta de argumentario, con palabras huecas y, sobre todo, que los y las lectoras ignoramos a cuento de qué -o por qué situación- sale esta editorial… queriendo dar respuesta a quién o a qué. A pesar de afirmar que es tras recibir “un escrito de un lector de Aztarna”
Por otro lado, por noticias llegadas a mis oídos, dicha editorial no ha sido fruto o elaboración de equipo de redacción alguno que pudiera dirigir la revista Aztarna, sino todo lo contrario. Nace de la iniciativa de una persona que, por lo tanto, no puede erigirse en representante de la Asociación Etnográfica AZTARNA Etnografia Elkartea editora y responsable última de dicha revista homónima.
Creo que es de justicia que en el próximo número se justifique y aclare contra quién o el porqué de la misma. Y, en todo caso, sería deseable conocer, el origen o la causa -el escrito en sí- que ha provocado esta editorial que intenta quedar o situarse por encima del bien y del mal, queriendo sentar cátedra de absoluta magnanimidad, dando lecciones sobre la Historia, la verdad histórica o las interpretaciones subjetivas que de la primera se hacen. Etc., etc.
El último párrafo de la editorial más parece sacado de un manual de enseñanza de la Historia o/y interpretación de la misma, queriéndonos con ello, descubrir -¡a estas alturas!- que la Historia y el narrador de la misma tienen distinto color según quien la intérprete. Cuestión largamente debatida y corroborada en la historiografía pasada y presente.
Tal vez, en todo esto se echa de menos un equipo de redacción que evite que la dirección de la revista arroje flechas sin una diana clara donde dirigirlas, haciendo prevalecer un consenso que dé validez a la editorial y al producto final que es la misma revista.
Fdo.: Gontzal Oribe Bárcena
A continuación se transcribe el contenido completo de la editorial que abre el número 48 del mes de julio de 2017 de la revista Aztarna que lleva por título “Historia y Verdad”:
Hace unas semanas recibimos un escrito de un lector de Aztarna interesado por la procedencia de la información de un hecho acaecido en la guerra civil que, en su opinión, no era cierto. Nos molestamos en averiguar la fuente de aquella información y pudimos comprobar que la persona informante estaba alineada en una determinada corriente política y que el redactor de la información estaba, a su vez, influido por cierta ideología.
Siempre atentos a la limpieza de los datos, a la nitidez de lo que escribimos, no nos duelen prendas reconocer esta circunstancia, al mismo tiempo que nos sirve para apuntar el debate sobre la verdad y la historia, un tema ya tradicional dentro de la historiografía y que pone en evidencia las múltiples interpretaciones posibles de un mismo hecho histórico.
No hay una sola verdad en historia, incluso podríamos decir que la verdad absoluta no existe. La mera exposición de los datos, el relato aparentemente inocuo de un hecho histórico, es ya en sí diferente según quién lo cuente. El que narra la historia, y más aún el que la interpreta, está sujeto a múltiples servidumbres. Empezando por la propia elección del objeto de estudio, que descarta unos temas y enfatiza otros. Las fuentes documentales que decide utilizar o descartar, o la manera en que utiliza esas fuentes. Incluso cierta tendencia a dar por buena cualquier cosa escrita en un papel sólo porque han pasado cien o doscientos años desde que alguien lo escribió. Por no hablar de la formación del historiador, sus lecturas, su ideología, sus afinidades personales. Influencias de todo tipo, que sin llegar a la descarada utilización de la historia para justificar posiciones ideológicas y políticas, influyen en la interpretación del hecho histórico sin que todavía entremos en el triste terreno de la manipulación malintencionada. Un terreno en el que las personas que somos parte de Aztarna nunca hemos entrado.

2 comentarios:

  1. Hola.
    ¿Se sabe algo nuevo sobre el parque lineal de Nervión?
    ¿Y de las conexión de las instalaciones del Refor con el polígono industrial de Saratxo donde se encuentran las empresas Mubea-Inauxa y Megatech)?
    Muchas gracias y un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hace dos semanas di una vuelta desde el caserío Zamora hasta el puente Zabalibar o Cortasa. Si bien está hecho el trazado, falta el puente que cruce el río y desde Cortasa han construido una acera que conecta con la de Kider para luego aparecer otro tramo de trazado por la orilla del río (caserío Iturbe) que termina en Olako, frente a la antigua fábrica de tachuelas Olako Industrial. Pero todo este recorrido lleva tiempo parado. ¿Estarán esperando a anclar el puente rojo, cuando lo terminen?
      Se supone que desde Olako continuará por detrás de Eroski o, al otro lado, junto al molino Pikatza, para ir llegando al Refor, hasta la fábrica Megatech. Pero como te digo la construcción va muy ralentizada. Ahora lo primero es llegar al barrio de Olako.

      Eliminar